¿Qué es la consciencia corporal?


El cuerpo como recurso
Entender el cuerpo como una herramienta al servicio del bienestar y el crecimiento personal puede ser algo que de entrada nos confunda. En este artículo no pretendemos hablar de los cuidados del cuerpo, que obviamente implican unas mejoras de la salud, hablaremos de resensibilizar el cuerpo, y de encarnar la experiencia como algo que puede ayudarnos a sentirnos mejor.
 
La mente anda constantemente revisitando episodios del pasado, preocupada y deprimida por aquello que no se dijo, no se hizo, o que nos gustaría que hubiera sucedido de manera diferente, y otras veces la mente anda entretenida y ansiosa viajando al futuro, e interrogándose sobre aquello que quiere lograr, o que no sabe cómo se va a resolver. El cuerpo en cambio, nos permite separar perfectamente el pasado y el futuro del presente. Nos vincula de una forma directa con el aquí y el ahora, con aquello que está sucediendo en este preciso momento, pruébalo ahora mismo: ¿sientes el suelo bajo tus pies?, ¿percibes algún sonido? ¿qué color predomina en la estancia en la que te encuentras? ¿hay algún olor o sabor que te llame la atención en este momento?, así de fácil, bienvenida al momento presente.
 
Lo que sucede es que históricamente el cuerpo ha sido entendido como una herramienta de carga o transporte de la mente, una forma más o menos sujeta a unos cánones de belleza socialmente establecidos, y muchas veces sometido a juicios de valor que nada tienen que ver con su verdadera función, la sensibilidad.
 
¿Qué es la consciencia corporal?
La función del cuerpo es tomar datos del entorno que puedan ser analizados por la mente para dar respuestas adecuadas a las situaciones que se presentan, para ello tenemos nuestros sentidos, el cuerpo es nuestra puerta al mundo.
 
En una sociedad como la actual, veloz y a ratos feroz, hemos aprendido a neutralizar el cuerpo para protegernos, nos hemos encerrado en la mente, y el cuerpo apenas siente.
 
Esta idea de que las cosas nos “resbalen” cómo coloquialmente expresamos, parece que nos puede ayudar a afrontar las dificultades, pero justamente nos resta calidad en la experiencia, creatividad y resiliencia frente a la vida que sigue sucediendo, minuto a minuto.
 
La consciencia corporal es la apreciación subjetiva de las sensaciones corporales que experimentamos fruto de los estímulos que recibimos mediante nuestro sistema nervioso sensorial, estos estímulos pueden originarse tanto dentro como fuera del cuerpo.


Muchas veces confundimos la consciencia corporal con la emoción. Una emoción en cambio, es la combinación de sensaciones corporales distintas, y va más allá de un proceso de percepción. De ello hablaremos en los siguientes artículos.
 
Resensibilizar el cuerpo
Las personas estamos en contacto constantes con el entono intercambiando información, entrando en relación. La información que percibe nuestro cuerpo nos llega mediante nuestros 7 sentidos. Y me gusta recalcar esto porque estamos acostumbradas a decir que hacemos las cosas con los cinco sentidos: con la vista, el olfato, el oído, el gusto y el tacto; lo que muchas no sabemos es que contamos con dos sentidos internos , los sentidos interoceptivos y que son sentido kinestésico o propiocepción, que sería algo parecido a la consciencia de la postura y posición que ocupa nuestro cuerpo en relación al lugar en el que estamos , y el sentido cenestésico que nos ayuda a sentirnos internamente gracias a las terminaciones nerviosas que hay en las membranas que cubren nuestros órganos, y que nos permite a diferenciar si nos duele el diafragma, o siento un “nudo en el estomago”, o alivio al respirar profundo.
 
Por ahora vamos a ahondar únicamente en comprender las fases de la sensación. La sensación es la primera parte de lo que llamamos el ciclo de la experiencia. Desde que sentimos el estímulo hasta que lo percibimos pasamos por 3 fases:
 
· Fase física:
Es la primera fase de contacto con el estímulo, y este activa el órgano sensorial que lo recibe o capta.
 
· Fase fisiológica:
Hay una respuesta orgánica, el estímulo de algún modo altera el estado del órgano sensorial, se activa el sistema nervioso y esto se traduce en una transmisión neuronal al cerebro.
 
· Fase psicológica:
En esta fase somos conscientes de lo que sentimos y elaboramos nuestra respuesta, es en este momento en el que nos adentramos en el proceso de precepción.
 
Fíjate que he usado la palabra elaborar la respuesta, la mayor parte del tiempo no respondemos, simplemente reaccionamos a lo que sucede. Es una de las posibilidades reaccionar frente a la vida, hacer uso de esos mecanismos automáticos que tenemos (que elaboramos anteriormente) para hacer frente a las situaciones que percibimos. Lo interesante es que, si afinamos nuestra sensibilidad, y somos más conscientes del ciclo de la experiencia podemos incidir y responder a la vida desde un lugar más acorde a nuestras necesidades. Y de ese modo logramos crear una realidad en la que somos más coherentes con nosotras mismas, y eso es justamente el bienestar.

No todas las personas tienen el mismo grado de desarrollo de la consciencia corporal, algunas incluso han experimentado la realidad de forma brusca y han cortado el grifo a las sensaciones para cuidarse, y reponerse. Este proceso tan habitual como incluso me atrevería a decir necesario, les puede ayudar a regularse y experimentar cierta seguridad.

Pero bloquear las sensaciones a la larga, implica dejar a un lado aquello desagradable y también aquello que nos vincula a la felicidad y al gozo. Así que te animo que, si este es tu caso, si tras una experiencia traumática ya has logrado regular y encontrar cierta estabilidad, puedas ir abriendo y reconquistando el camino de las sensaciones de forma progresiva y segura, lentamente y marcando un ritmo y rumbo propios, porque este terreno tan rico en oportunidades, es solo tuyo, y te pertenece.
 
Y tú, ¿cómo respondes a la vida?

¿Conoces el término DISOCIACIÓN?